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Black jack en el casino de Alicante

Mientras pasea por las mesas de blackjack , el director del casino de Alicante comenta que su día a día consiste en dar con recetas que permitan a su establecimiento luchar contra la situación económica global, consiguiendo aumentar sus ingresos en un momento en el que todos los casinos están viendo mermadas sus ganancias, y conseguir luchar contra una imagen del juego negativa, intentando integrar la manera de funcionar de los casinos norteamericanos.

Su punto de referencia son los casinos de América, en los que cualquier persona puede ir a pasar un rato y disfrutar durante unas horas del juego, sin necesidad de pertenecer a las clases altas, quienes han sido los clientes habituales de los casinos europeos, una imagen que perjudica a los propios casinos, puesto que hace que muchas personas dejen de acceder a sus instalaciones, lo que les causa una merma en sus ingresos. Mientras que las mesas de blackjack de los Estados Unidos están llenas de personas de cualquier condición social, aquí es muy habitual ver en los casinos a las clases medias altas de nuestra sociedad.

Los principales puntos que se deben reforzar son la especialización y el acceso universal al casino. Para la primera acción se busca conseguir que cada jugador encuentre su juego favorito en el casino, y que pueda realizar apuestas sintiéndose cómodo y jugando como lo haría en casa o con los amigos. Con este objetivo se convocan toda clase de eventos y competiciones de juegos que practican muchas personas, incluyendo clásicos de las cartas como el mus.

También para intentar atraer a un público cada vez más amplio se realizan torneos de los juegos preferidos por aquellas personas que normalmente prefiere jugar desde la comodidad de su ordenador: Inicialmente el blackjack, aunque ahora el juego que más tirón tiene en la red de redes es el Poker Texas Hold’em, con millones de jugadores online en todo el mundo.

Lo que ofrece el casino está claro: Aunque hay quien prefiere jugar cómodamente desde casa, en el casino se viven experiencias que uno no puede disfrutar individualmente: Compartir la emoción del juego cara a cara contra otras personas, ver quién es tu rival y cómo maneja las cartas, el poder disfrutar del juego mientras te tomas una copa en compañía... La emoción del juego en una sala de casino, con su decoración, su ambiente, el aroma del juego en la sala, es algo que no dispone cada uno en el salón de su casa, y para vivirlo, es imprescindible trasladarse a estos mágicos lugares.

«Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él», comenta con una sonrisa. Su tesis es que el cliente de la red «disfrutaría mucho más en el casino», así que hay que abrir una puerta en el salón de cada casa. Y aquí se impone la aplastante lógica comercial: «Precios muy competitivos y ambiente agradable. Nada más». La propia magia del juego hará el resto, con el Póquer, BlackJack, Punto Banca y la ineludible –supone la mitad de los ingresos de la sala– ruleta como armas principales.

Aún así, no es fácil lidiar con las expectativas de la gente, especialmente en una época tan complicada. Barajas no sólo no se cree el mito de que la crisis atrae a los clientes, sino que afirma que ha vivido –vive– justo lo contrario.

De nuevo, se trata de una cuestión de sentido común: «Clientes pudientes empiezan a desconfiar. La gente tiene menos dinero y cree que esto es otra cosa». Por eso advierte de que en esta ecuación la relación con el visitante es «fundamental». «Supongo que como en todos los negocios», añade, «pero con una diferencia: aquí siempre pierde alguien».

Barajas cita varios casos en los que ha tenido que enfriar a los jugadores que se dejan «muchísimo dinero» en una mala racha. «En contra de lo que pueda parecer, no interesa dejar sin blanca a quien pasa por aquí». Incluso dice que el casino también tiene días malos. Reconoce, eso sí, que a la larga lleva las de ganar.

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